diciembre 8, 2007

¿Es justo lo que tributan las mineras?

Posted in Economia, mineria, Perú, Regulación tagged , , , , a 2:09 pm por camilofl

Ayer se dio por televisión un debate entre Pedro Francke y Cecilia Teullet alrededor de la política económica, el cual toco el tema de la minería, estando el primero a favor de incrementar la presión tributaria y la segunda de mantenerla. En buena medida los argumentos esgrimidos iban desde “Pueden pagar más” hasta “¿No te parece bastante pagar un tercio de lo que ganan?” Lamentablemente (tal ves porque el formato televisivo no lo permite) los argumentos caían en una simplificación del problema.

Pretendo aquí un superficial análisis de corto y largo plazo de los efectos de los impuestos a las sobreganancias. Para comprender los argumentos que se darán en este artículo es necesario previamente tomar en cuenta lo siguiente:

· La actividad minera es una con altos costos hundidos y bajos costos variables, la enorme inversión realizada solo para que la mina pueda empezar a operar debe recuperada con los beneficios futuros producto de la diferencia entre el precio de venta del mineral y los costos variables de extraerlos.

· A la diferencia entre ingresos y costos variables se le denomina cuasi-rentas. Es restando su valor presente al de los costos fijos que se obtiene el valor de un proyecto.

· El valor de un proyecto de inversión no es una variable sobre la que se tenga certeza absoluta, si bien un inversionista puede estimar la cantidad de maquinaria, mano de obra, y otros insumos necesarios para sus operaciones, existen variables tales como los precios internacionales o el régimen tributario que afectan sus utilidades (Y por lo tanto el valor de su inversión) que no se hallan bajo su control, por ello lo que se calcula es un valor esperado.

· El valor esperado se calcula mediante la suma de las ganancias bajo un escenario multiplicado por la probabilidad de ocurrencia del mismo.

· Un productor que tiene cuasi-rentas podrá seguir operando aun si el valor esperado del proyecto es negativo. Por ejemplo un empresario musical que ya incurrió en el costo de traer un artista, la promoción y el local, realizara un concierto aun si el proyecto como un todo no le es rentable puesto que así minimiza sus pérdidas.

· Los agentes económicos modelan la acción del estado a partir de la reputación del mismo. No por nada los estados que jamás han dejado de pagar sus deudas (Ej. EEUU) consiguen crédito a tasas mas bajas que aquellos que tienen un mal historial crediticio (Ej. Argentina). Esta reputación (La cual tarda décadas en reconstruirse pero puede ser destruida en pocos días) es uno de los principales activos de los que dispone un estado.

· Un contrato de estabilidad tributaria no significa que las empresas paguen el mismo monto independientemente de sus ganancias como malintencionadamente se trata de hacer creer sino más bien que las tasas impositivas son estables. Durante el periodo en el que el impuesto a la renta cayo a 20% quienes firmaron este tipo de contrato tenían que pagar tasas mas altas que los demás.

¿Que pasaría entonces si incrementamos la presión tributaria a la minería mediante impuestos a las sobre-ganancias?

Un impuesto de este tipo tasa las ganancias obtenidas por las firmas como resultado de precios por encima de determinado nivel. Sus efectos deben de ser separados entre aquellos de corto y de largo plazo.

Mientras esa presión tributaria se mantenga a niveles que permitan que se mantengan las cuasi-rentas la mina continuara operando con el fin que recuperar por lo menos parte de los costos hundidos, mientras tengan algún nivel de utilidad operativa las mineras se verán incentivadas a seguir operando. Es decir las mineras “no se van” y el estado tiene nuevos recursos para destinar a la lucha contra la pobreza.

El problema es que aquí no acaba la historia. Si bien los resultados son positivos en el corto plazo en largo son distintos. En primer lugar estos impuestos llevan a una reducción del valor esperado de los proyectos esto es así porque a los escenarios más optimistas sobre el nivel de precios habrá que restarles el efecto de estos nuevos impuestos. Esta disminución en el valor esperado de los proyectos reducirá el numero de estos que sean considerados rentables por los inversionistas y por lo tanto sus niveles de inversión. En Bolivia con la nueva política del 80-20 (80% para el estado 20% para el inversionista) los ingresos fiscales se han incrementado pero a costa de prácticamente paralizar la inversión en nuevos proyectos.

Se afirma que en todo caso aun con mayores tasas muchos proyectos siguen siendo rentables por lo que no ponemos en riesgos nuestros ingresos futuros. Sin embargo es aquí que entra el tema de la reputación. Tras semejantes medidas todas aquellas firmas con amplias cuasi-rentas, y que por lo tanto tienen que seguir operando aun si le suben abruptamente los impuestos (No solo mineras sino también en otros sectores) incrementaran sus temores de un súbito incremento en sus impuestos. Este mayor riesgo obviamente disminuye el valor esperado de sus proyectos llevándolas a invertir menos, reduciéndose con ello la capitalización del país y por lo tanto su crecimiento a largo plazo.

Estos efectos reputacionales nocivos serian aun mayores si es que para obtener mayores ingresos el estado rompe los contratos de estabilidad tributaria que se comprometió a respetar. Ello disminuiría la credibilidad del estado en todo contrato futuro -inclusive en sectores fuera de la minería- en consecuencia, la posibilidad de asociaciones publicoprivadas (Imprescindibles para cerrar nuestra brecha de infraestructura y por lo tanto luchar contra la pobreza) se veria seriamente limitada. Eso sin contar con el efecto de los arbitrajes internacionales que harían que perdiéramos en compensaciones las ganancias de corto plazo producto de una mayor recaudación.

La discusión entonces es (Independientemente de si se consideran o no justas las condiciones bajo las que opera la minería) acerca de que valoramos en mayor medida los efectos sociales positivos del uso de los fondos a recaudar mediante impuestos a las sobre-ganancias versus una disminución de largo plazo en la tasa de crecimiento de nuestra economía. La pregunta pasa a ser entonces: ¿Que tanto valoramos el presente con respecto al futuro?

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