agosto 20, 2008

Rebelión en la Selva: Ni ignorantes ni manipulados.

Posted in Economia, indigenas, Propiedad, Selva a 4:24 pm por camilofl

       Hay una realidad absolutamente innegable, si alguien puede decir que son la “ultima rueda del coche” en este país son los indígenas una reciente encuesta de la PUCP muestra que el 61% de la población considera que un indígena no podrá nunca o casi nunca hacer valer sus derechos. Ello contrasta con los 94% y 71% de los encuestados que consideran que un rico y un blanco, respectivamente, podrán hacer valer sus derechos siempre o casi siempre. Además, si se sobreponen los mapas de la pobreza extrema  con los de las provincias de mayoría indígena difícilmente se podrá encontrar una que no tenga por mayoría a pobres extremos. Los casos de histórico abandono y maltrato, como los de la época del caucho o la escandalosa esclavitud de  Ashaninkas por parte de Sendero Luminoso (Que apenas causo indignación moral en muchos progres locales, comparar con la cobertura mediatica de los atentados de Tarata o de los muertos de la Cantuta) han sido y son recurrentes.

      Es por ello esperable por parte de estas poblaciones recelo frente a los actos de un gobierno que poco ha hecho por ellos, en especial dado la alta percepción de vulnerabilidad y de asimetría de poder frente a otros actores (Ej. Multinacionales), hay que agregar a ello que  son en extremo pobres y que las tierras en las que viven son su única fuente de ingresos por lo que serán muy adversos al riesgo de perderlas. Estos factores determinan que baste que se perciba una baja probabilidad de perder las tierras para que se generen resistencias.

     Que es lo que propone la “Ley de la Selva”? La homogeneización en las mayorías innecesarias por parte de las comunidades para la disposición de sus tierras entre la costa, sierra y selva. En estas dos ultimas se hace necesario el voto favorable del 66% de los miembros mientras que la costa se requiere tan solo del apoyo del 50% mas uno de la comunidad. De esta manera se facilita la toma de créditos, acuerdos de asociación, alquileres, etc. A primera vista parece paradójico que genere resistencias una ley que implica un mayor poder para las mayorías al interior de las comunidades (puesto que ahora un 35% no será capaz de impedir sus disposiciones y se mantiene su poder de veto), si es el deseo mayoritario de las comunidades la no presencia de inversión privada en sus tierras basta con ello que así lo disponga la mayoría. Es decir para la mayoría de la población de las comunidades esta ley o los mantiene en su estado actual o les permite el realizar acuerdos que ellos consideran beneficiosos.

     En verdad al ver expresarse a los dirigentes indígenas se puede obtener la impresión que se trata de personas víctimas de manipulación por parte de ONGs politizadas y que si conocieran realmente la ley y sus consecuencias no se opondrían a ella. Sin embargo, es probable que la oposición por parte de la diligencia nativa derive mas de una racional respuesta al sistema de incentivos que enfrentan que de la manipulación e ignorancia.

    Quien halla en alguna ocasión conversado con dirigentes nativos podrá percibir que si bien estos tienen una pobre educación formal su nivel de astucia y capacidad para resolver problemas prácticos es bastante elevada, es decir su capacidad cognitiva supera largamente necesaria para comprender de que trata la ley de la selva y para interesarse por el contenido de la misma.

    ¿Entonces por que oponerse a una ley que SOLO puede ir en beneficio de los miembros de sus comunidades? ¿No es acaso este un caso en el que se pone en duda la naturaleza maximizadora de beneficios del ser humano sobre la que se construye la ciencia económica?

     Ocurre que el beneficio de los indígenas y sus  dirigentes no son coincidentes. De la misma forma que políticos limeños en muchísimas ocasiones ponen sus intereses por delante del sus electores, en este caso los dirigentes nativos llevan a cabo acciones políticas, que van en desmedro de aquellos que les delegaron el poder, siguiendo sus intereses egoístas.

     Un dirigente extrae del poder dos grandes tipos de beneficios, los personales (Dinero, estatus, etc) y los ideológicos (Producto de poder cambiar la  sociedad en un sentido deseado). Estos beneficios solo son obtenibles mientras ‘el dirigente- se mantenga en el poder por lo que como bien sostiene Bueno de Mesquita en su libro “The Logic of Political Survival” el objetivo máximo de un dirigente es reducir las probabilidades de verse obligado a abandonar el poder.

     Para comprender la posición de los dirigentes nativos hay que entender consecuencias tiene la “Ley de de la Selva” sobre la estabilidad en el poder de los actuales dirigentes nativos y sobre los beneficios de los que estos esperan disfrutar. La entrada masiva de agentes externos a las actividades económicas en los terrenos de las comunidades llevarían a nuevas configuraciones de poder entre los nativos que no tienen por que ser favorables a la continuidad del poder de los actuales dirigentes. En muchos casos estamos hablando de una cambio en su estructura productiva de una apenas superior a la del Neolítico hacia una acorde con la modernidad actual. Estamos hablando de realizar en unos pocos años lo que tardo siglos, guerras y revoluciones en Europa. Además estos acuerdos de  pueden llevar a una migración por parte de los nativos lejos de su comunidad (Menos personas sobre las cuales ejercer poder) y a la llegada de personas ajenas a la tribu (Lo que amenaza con occidentalizar plenamente la comunidad y acabar con la institucionalidad tribal ). Nada garantiza a los actuales jefes nativos que ellos seguirán en el poder tras semejantes cambios. Al disminuirse los requerimientos de votación disminuye también la coalición necesaria para poder realizar acuerdos a los que el jefe se opone. Por lo que ahora este requerirá del apoyo ya no del 34% de la comunidad sino del 50% mas uno para impedir acuerdos. Eso fortalece a la mayoría de la comunidad con respecto a los dirigentes por lo que el poder de estos últimos disminuye. 

     Además la intromisión de inversión privada acaba con las posibilidades de establecer el régimen ideal para los dirigentes nativos, el establecimiento de “naciones indígenas” en las cuales ellos dispongan de poderes semi-soberanos al interior de los mismos,  lo que les permitiría disponer de las enormes riquezas naturales al interior de dichos territorios lo que daría a la dirigentes nativos grandes beneficios y una seguridad en el poder  mucho mayores a los actuales.

      Es por ello que lo óptimo para estos jefes decirles a su población que esta ley tiene por objetivo el despojarles de sus tierras para de esta manera poder movilizarla para sustentar sus intereses. Los nativos a la hora que decidir en quien confiar, sus jefes o un Estado que le ha fallado miserablemente toman la decisión racional en función a su experiencia, es decir movilizarse contra una ley que ellos perciben -equivocadamente- que amenaza su supervivencia, en especial puesto que si los jefes estuvieran en lo cierto las consecuencias de la inacción les serian  desastrosas.

   No hay manipulación e ignorancia detrás de las declaraciones y actos de los dirigentes nativos sino el mas puro y occidental egoísmo. Aquí lo que se ve es una alianza entre dirigentes nativos, ONGs ideologizadas y actores políticos contra la población nativa sobre la cual ejercen un poder que no desean ver amenazado.  Una lamentable consecuencia de este análisis es que el tan mencionando “dialogo” con los dirigentes no tendrá resultados puesto que no modifica los incentivos estos enfrentan.

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